Vistas de página en total

martes, 24 de diciembre de 2024

Paseando por la Navidad.

Cuando la Navidad asoma, la patita por debajo de la puerta y llega con sigilo para traernos paz, amor y solidaridad, en estos momentos difíciles para la humanidad es importante esperar con tranquilidad su paso desaforado. Es, sin lugar a dudas, también tiempo de fiesta, de felicidad y por qué no también de reflexión. Por ello, antes de que comience todo el estruendo,  merece la pena pensar serenamente y de forma sensata lo que suponen estas fechas donde todo se condensa en momentos gastronómicos espectaculares, de compras imaginativas o carentes de ellas, y de luces que se encienden y apagan muchas veces de dudoso gusto estético. O evidentemente de recuperar por lo menos lo puesto en la terrible lotería y apuestas del Estado y remarco esto último. Yo pienso, y eso es una maldad, que ya están grabadas las celebraciones con cava en las administraciones. 

Es verdad que estas fiestas fueron muy entrañables cuando la opulencia no entraba a raudales en las casas y se centraba en un único regalo y una cena de cardo, cordero asado que era una excelencia culinaria y ensalada de apio con negralas. Además, los langostinos y los fritos eran algo propio de la BBC, bodas, bautizos y comuniones.

Pero ahora todo es muy distinto, pues no cualquier cosa vale para una cena, hay que rebosarlo todo por la mesa para que se entienda que el espíritu navideño queda concentrado en un gran banquete donde sobran alimentos y faltan las ganas de comer.

Sin duda, ¿son bonitas las Navidades? Pues sí, porque haces otras cosas que no son las habituales. Porque las tiendas se llenan de gente comprando y comprando hasta bajar al valle que la nieve cubrió. Además, me imagino que los pastores, los pocos que quedan, querrán ver a su rey y ya no comen sopas para divisar en el aire una flor. Y nosotros, alrededor de una mesa, bebemos y bebemos como los peces en río.

En otro orden de cosas, tendemos a añorar los tiempos pasados y los mitificamos como si fuera lo vivido, lo mejor y más sublime, pero esto no es mi caso, pues siempre he defendido que cualquier tiempo pasado fue eso, pasado. Y todo devenir viene impulsado por las circunstancias que lo determinan.

Pero quiero traer a colación y hacer hincapié, no concretamente en nuestra época gloriosa de cuando éramos jóvenes y todo nos parecía sublime. Mi comentario viene por la inmensidad de este evento concentrado en dos semanas de frío invierno. 

Y no caeré en el tópico de acordarme de los niños que pasan hambre en el mundo, ni de las guerras donde mueren inocentes, pues los vemos todo el año, los cadáveres desfilando en televisión en esas circunstancias, y no los hemos tenido presente ni un instante en nuestra vida. No nos vamos a poner estupendo con esa solidaridad artificial que emerge en estos días de paz.

De este modo, en la actualidad festiva los regalos se multiplican porque a los Reyes Magos les ha salido competencia desleal, pues el Papá Noel que viene del norte, de tierra vikinga, y el Olentzero y Marí Domingi, que vienen de tierras de castañas, o el abuelo, la abuela, el tío y la tía y demás personajes también vienen cargados de presentes. Todos traen bonitos regalos, juguetes y demás aparatos sofisticados.

¿Y los adornos? Acabas llenando la casa de elementos curiosos, bolas, estrellas, campanas, nacimientos, árboles artificiales, luces que parpadean, pero solo una vez durante la entrega de los regalos que han traído esos personajes de tierras lejanas o de las tiendas de Tudela, Pamplona y Zaragoza y que cubre el sotobosque de árbol de Navidad. Y cuando terminas de colocar todos estos adornos, en ese preciso momento, ya comienzan a estorbar y piensas fríamente y serenamente ¿Cuándo podré recoger todos estos abalorios?

Pero, en estos instantes de paz, de solidaridad, de estrellas que nos guían, de felicidad, no puede faltar la gastronomía. No hay un menú del día a día con dos platos y fruta, no eso es para otro tiempo. Se trata de comer, variedad de suculentos platos que las diversas páginas de internet, los programas de televisión, y los libros de cocina nos ofrecen una diversidad de modo de cocinar para sorprender a los comensales. La comida es copiosa, mucha, por no decir exagerada. Bueno, seamos serios, es un sinvivir de elementos bien presentados que no puedes atender por falta de capacidad del estómago. Las cocineras y cocineros de esa noche, dentro de los que me incluyo, el sentido del gusto lo tenemos desarrollado, pero el de la medida lo perdimos esa misma mañana de cocinado cuando en nuestro pensamiento hacemos una conjetura y es que no se quede nadie con hambre. Al final, el menú original de degustación se repite el 26, 27, 28, pero este último día amigos  lo consideramos una inocentada.

Así transcurren los días, y una cena acaba en otra el último día del año, y después si te quedas con hambre vienen los Reyes Magos con la misma historia, y con el añadido del roscón y la cabalgata. 

El día después de la guerra, perdón de estas fechas entrañables, recuerdan el último día de las fiestas patronales que hiciste votos de dejar de comer de forma compulsiva, y ahora tres meses después te encuentras en la misma situación pensando en lo duro que es el mes de enero. Me parece que más que el turrón.

En fin, amigos, en estos días entrañables de paz, solidaridad, espero que paséis unas buenas fiestas y seáis felices. No dejéis de comer, beber y cantar, pues es la esencia de los mismos. Un saludo y feliz Navidad y no os quedéis con hambre. Se me olvidaba tener presente que hay que recoger los adornos.

jueves, 5 de mayo de 2022

Despedida de la clase de 2ªA de bachillerato del IES "Valle del Ebro"

 2ºA. Todo pasa inevitablemente 

Sobrevivir a este bachillerato, con las clases a última hora, y sin tener que tomar paracetamol para el dolor de cabeza, es un verdadero milagro de la naturaleza. Pero, sin duda, ha sido y, bromas aparte, un buen curso, y sobre todo productivo. No hay más que ver las notas. 

Ser competitivo, luchar por las calificaciones, dejarse la piel por el currículo puede que moleste a algunos que, a falta de argumentos tiran por elevación contra esta actitud. Mi opinión es todo lo contrario, buscar la excelencia es valorar el esfuerzo que exige una sociedad como la nuestra.

Así pues, llegar a la meta, y terminar el curso académico supone, por un lado, la alegría de los alumnos que os vais fuera de aquí en busca del sueño universitario y, por otro lado, la tristeza de la despedida. A mí como profesor, siempre me queda un poso de gratitud por haber formado, mínimamente, parte de vuestra formación. Cuando triunféis y os vea en la televisión, diré yo los conozco. 

Ahora, y dentro de unos meses volveré a recibir a los nuevos para empezar con las mismas inquietudes y motivaciones un nuevo curso. Será distinto, no me cabe la menor duda. Pero, en este momento solo espero y deseo que tengáis mucha suerte a partir de ahora.

Es verdad, que muchas veces el ajetreo diario de las clases, la mascarilla que ha servido para escondernos detrás de una tela por imperativo legal, nos ha ofrecido una realidad sesgada pero que, no me ha impedido conocer y entender la morfología de la clase.

Sin lugar a dudas, nunca he comprendido porque había dos grupos tan distintos, y tan dispares en el aula. En mi vida docente es la primera vez que lo veo. Además, separados en mi clase, físicamente, por una línea imaginaria. Me parecía raro y poco solidario, y lo sigo considerando una excepción negativa. No obstante, en problemas familiares nadie se meta.

Dentro de unos días, no muchos, emprenderéis el camino de otras enseñanzas, y otras puertas se os abrirán en el horizonte en busca de nuevos retos, nuevos amigos, nuevas inquietudes, nuevas aulas. Un mundo maravilloso basado en la diversidad de gentes que vais a conocer pero que os unirá a ello la misma inquietud de los estudios. Es el universo universitario o los ciclos de grado superior que os esperan para abrazaros y marcar el triunfo final. ¡Qué duro es el bachillerato ¡y que satisfacción salir por esa puerta con el deber cumplido y la cabeza bien alta. 

Que nadie os venda humo. Que nadie os de gato por liebre. Que nadie os ningunee. Si eso ocurre habremos fracasado tanto vosotros como alumnos como yo como profesor. Tenéis las herramientas del conocimiento. Habéis madurado intelectualmente. Comeos el mundo, pero con paciencia y cabeza.

Un nuevo futuro os espera, pero, cuando esto ocurra, tener siempre presente el tiempo vivido en este centro, en este instituto. La experiencia adquirida tiene que servir para entender que todo forma parte de un continuo para vuestra formación. Es un devenir necesario para lograr los objetivos vitales. Cuando estéis en aquella ciudad universitaria, lejana, distinta, grande, enorme, seguramente, habrá un cartel que pondrá: más allá de las Bardenas y Montes de Cierzo hay vida y hay que vivirla intensamente. Ahora comienza vuestra nueva historia, vivir la vida con pasión.

Cuando apague la luz y cierre la puerta el último día haré balance de todo, me acordaré de vosotros. De los que gritan mucho, y de los que apenas se les oye. De los competitivo, y los menos competitivos. De Sandra y Sofía que no volveré a confundirme de nombre nunca más. De Julia cuando esté en la facultad de medicina. Las de Cascante que no paran de hablar, de gritar y de bailar, y que seguramente las veré en el Moncayo pero sin el bolso de Gucci. También de Lucia y sus progresos en el fútbol.  De Miren y de Celia que tenéis que hacer más ruido en la universidad. De Beatriz con las prisas por salir de clase. De Carmen y la música de una virtuosa. De Aizea y el comando Valtierra. De Isamael Igea que es el segundo año que nos vemos y estarás aburrido de mí. De Imane con su lucha constante por la nota. A Daniel lo veré en Monteagudo. De Carlota que espero que salgas de Barillas y encuentre un pueblo más grande para realizarte profesionalmente. De Laia y su lucha constante por la excelencia.  Javier, Iñigo y Víctor gente sobria, buenas personas, y sobre todo muy competentes. Adriana de Castejón que ha luchado mucho este curso. A Mikel le digo, nos hemos conocido poco una pena. A Sheila que nos conocemos desde 2º de la ESO, sigue luchando que el túnel siempre tiene una salida.

También guardaré en mis recuerdos como todos los viernes se me sometía al mismo interrogatorio sobre qué voy a hacer el fin de semana. Entenderé porque no queríais dar clase a última hora, sino que me lo pregunten a mí.

Por último, espero que triunféis. Además, deseo que en esta nueva montaña que tenéis que escalar no flaqueéis pues allá en la meta están todos los deseos acumulados durante estos años. A su vez, tener presente lo que decía Albert Einstein “nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber”. Esta máxima no la olvidéis y grabarla a fuego. Hasta siempre

Francisco Santos Escribano.


viernes, 17 de septiembre de 2021

 Una foto con sabor

 Una foto que recorre las entrañas de Ablitas y nos lleva a un pasado de lucha por la vida. Una plaza sin asfaltar y un carro nos recuerdan nuestro pasado. Pero sin duda la taberna como lugar de socialización da alegría a esta foto oscura de un tiempo de penurias.



jueves, 22 de abril de 2021

 

2º E, el curso que me descolocó.


Voy a despedirme de todos vosotros, y para ello, he escrito lo que pienso decir para no olvidarme de nada. Es verdad, que llevó muchos años en este oficio de enseñar, y he vivido muchas experiencias y muy variadas, pero este curso de 2º E, sin duda, me ha descolocado.

Además, debe quedar claro que no hablo de notas, que algunas rozan el nivel de excelencia, pues, académicamente, sois buenos. No obstante, mi caballo de batalla, y que me ha generado mayor irritación, ha sido la forma de afrontar las clases diarias. Mientras escribo estas letras, para elaborar mi despedida, pienso, y se me pasa por la cabeza, “estos seguro que hoy no me de dejar ni hablar”. No obstante, ya no voy a mandar callar pues ya he claudicado.

Nunca pensé que un curso de segundo de bachillerato, en puertas del sueño universitario, o cerca de los ciclos, iba a tener tantos partes de conducta. Que una persona iba a ser expulsada por introducir la pata como diría Enriqueta la “Pisa bien” en el libro “luces de Bohemia”. Nunca pensé que tendría que subirme a una mesa a quitar aviones de papel, porque el sector gracioso y cachondo de la clase necesitaba entretenerse. Nunca pensé perder tantas veces los papeles como en esta clase. Y, en definitiva, nunca pensé que podía gritar y despotricar a toda clase como lo hice.

Ahora que todo, tristemente, acaba, lanzo mí me culpa por los improperios que os he dicho desde aquí, y bien sabe Dios que no han sido más, porque he contado, muchas veces hasta 10.

Como decía el gran Herbert Spencer “educar es formar personas aptas para gobernarse a sí mismas, y no para ser gobernadas por otros.” Que gran frase para resumir el camino de la formación. Cada uno que lo interprete como quiera, pero que busque en la esencia del estudio el maná que te hace ser astuto con los que se acercan a ti a venderte humo.

Mi labor de tutor ha pretendido luchar con ahínco para salvar, de la deriva, a esta clase. Los más habladores han ganado la partida a los más serios y han contaminado al grupo. Mis llamadas a los padres iban por ese camino. Pero, algunos si han entendido la lección, y otros por el contrario seguro que han tomado nota, pero han preferido seguir por otros derroteros.

Además, tengo que decir con la mano en el corazón que sois buena gente, e incluso algunos hasta tenéis gracia y chispa. Asimismo, nunca jamás he confundido hablar mucho, y el hacer el ganso con la idiosincrasia del grupo, el estudio y nivel académico. Por eso, en mi pequeña historia personal os guardo un capitulo entrañable y significativo.

También, puedo decir que sólo una minoría ha desperdiciado el curso porque le ha faltado arrojo, agallas, “cojones” u ovarios para tomar por los cuernos la propuesta educativa. A ellos, de verdad les digo que es una pena que aflorará con los años, y que tendréis que asumirla, y además con resignación.

Asimismo, yo como profesor, pase primero por esas mesas. Y sin lugar a dudas, he recibido la misma lección. Todavía recuerdo a mis maestros de la escuela. El agosto pasado escribir en el Diario de Navarra una carta de despedida de un maestro mío que se iba de este mundo. Su mujer me decía que bien conocías a mi marido. Dije, entre otras cosas que el “era muy listo, de los mejores que he conocido en la profesión” y sobre todo escribí que fue “honesto y honrado”.

Eso mismo he pretendido con esta clase de 2º E, ser honesto y honrado, y busca el lado positivo de vosotros para ejercer una presión pedagógica, con el fin de que os comieses el mundo, y que no sea al revés que la calle se os trague a vosotros.

La vida tiene muchos vaivenes. Ciertamente, no todo es como parece. En muchos sentidos necesitamos llenarnos de contenido para proyectarnos a un futuro esperanzador que se abre detrás de esa puerta. Para uno serán los ciclos formativos y para otros el sueño universitario en una ciudad desconocida, que nos recibirá con un cartel que diga, “más allá de tu pueblo hay vida y hay que vivirla”.

Por último, y como reflexión final os digo, que luchéis, que os dejéis la piel por una meta ahora que soy jóvenes pues con la edad miras el currículum con nostalgia y cierras el contenido porque pierde su interés. Buscar un elemento que os ayude a perseguirlo en un intento de encontrar el camino del futuro. Encontrar esa luz que se abre en el horizonte irradiando pasión por las cosas bien hechas

Para terminar, estudiar, trabajar, luchar, combatir por un ideal, pero, sobre todo no dejéis de buscar la felicidad que es lo más importante. Como diría aquel escritor anónimo “El regalo de la felicidad pertenece a quienes lo sacan de su envoltorio”. Hasta siempre y que tengáis mucha suerte en la búsqueda de vuestro sueño.


Despedida 2º B (curso 2020-21)

Despedida 2º B. En busca del sueño.

Decía Antonio Machado “Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar”. Qué razón tenía. Dentro de unos pocos días atravesareis esa puerta por última vez en busca de un sueño, que espero y deseo que dure el tiempo que vais a estudia. Más adelante, en un futuro no muy lejano, y eso que a mí me gusta más el pasado por deformación, despertaréis.

Es verdad que muchas veces, el curso de segundo de bachillerato se convierte en un suplicio por las prisas, agobios, estrés, y demás componentes de la vida del estudiante que impiden ver y analizar, en profundidad, el devenir de la secundaria. Pero, por muchos lugares que recorráis vitalmente siempre estará presente el Valle del Ebro, para lo bueno y lo malo, e incluso para siempre.

Toda mi vida he defendido con ahínco que más allá de Montes de Cierzo y la Bardenas hay vida, mucha vida, y, sin duda, hay que vivirla. Vuestra formación pasa por abandonar el pueblo y conocer nuevos amigos, nuevas gentes, nuevos profesores, nuevos paisajes, nuevas sensaciones, nuevos espacios vitales. Todo lo conocido hasta ahora está bien, pero hay más. Cuando yo estudié, mi meta era salir, tomar aire, conocer, saber, aprender. Era el sueño universitario que había que agarrarlo y no soltarlo hasta volver.

Sin duda, esta tierra necesita gente bien formada que le dé un meneo a sus estructuras obsoletas, rancias y simplistas. Hacen falta nuevas ideas. Es necesario un nuevo impulso. Y es aquí donde vosotros jugáis un papel destacado. Estudiar, aprender, absorber, dejaos la piel, y si realmente queréis a esta tierra, volver con lo aprendido para relanzar a esta comarca que vive siempre de echar la culpa de sus males a los demás. Acabar con el victimismo de sus dirigentes.

Si no volvéis lo entenderé puesto que uno tiene que ambicionar lo absoluto, aunque se quede en lo relativo. Y esto, os lo dice uno que no cree para nada en el todo.

Además, ha sido un buen curso. Académicamente espectacular y brillante. Sois buena gente, excelentes. Pero, he tenido que aguantar, estoicamente, para no mandar a freír espárragos al sector sur, que ha molestado un día sí, y otro también.

Es seguro que muchos, no me cabe la menor duda, llegarán lejos, muy lejos. Espero que alguno de vosotros triunfe, y ocupe puestos de poder donde pueda gestionar recursos y personas. Cuando esto ocurra que nunca reniegue de su pasado y menos del paso por estas aulas. A mí me quedará la simple satisfacción de haber enseñado una pequeña parte de pasado como medio de hacer más inteligible el presente. Si he conseguido que una sola persona tenga curiosidad por lo que paso en la selva de la historia, me doy por satisfecho con mi labor.

Dentro de unos días cuando todos os marchéis a vuestro sueño universitario o de ciclos formativos. Yo volveré a recoger las fotocopias y todos demás enseres que tengo por el aula. Me sentaré aquí, y en el silencio del aula volveré a escuchar por última vez los ecos de las voces de todos que quedan suspendida en el aire durante un tiempo, hasta que lleguen los nuevos y las haga desaparecer.

Un consejo de adulto os lanzo para el que lo quiera coger. No dejéis de tener una meta y un objetivo. Agarraos a esa luz que se abre en el horizonte iluminando nuestro futuro. Luchar con ahincó por lo que creéis. Forjaros como personas unos principios sólidos y bien estructurados para que nadie consiga venderos humo. En esta vida si triunfáis que sea por vuestros méritos, y si fracasáis que sea porque os habéis equivocado. Que nadie piense y decida por vosotros.

Sin duda, yo me llevó un buen recuerdo de esta clase. Os llevaré siempre en el alma, aunque se me olviden los nombres, y recordaré muchas cosas que sólo tenemos capacidad de retener los que nos enfrentamos a una clase desde la tarima.

Tener presente como máxima y paradigma en la vida esta frase de Albert Einstein “Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro”. Este es el camino para conseguir salir de lo vulgar y alcanzar la intelectualidad.

Por último, además de estudiar, triunfar, comerse el mundo, soñar, es importante en mi opinión dos cosas, ser honestos y sobre todo ser felices. Suerte y hasta siempre.


viernes, 15 de mayo de 2020

Despedida de 2ºC



 No pudo acabar el curso con unas risas.

Es verdad que a mi clase de 2º C, si os digo que sois unos sosos, seguro que no descubro nada. Es la matraca y el discurso que he utilizado todo el año con vosotros. Además es real. Este ha sido mi eslogan durante el curso, y ahora es hora de abandonarlo, pues esto,  irremediablemente, se acaba.
 Pero, si digo también que sois buena gente y que me lo he pasado bien con vosotros,  a lo mejor alguno se sorprende, aunque, en el fondo, saben todos que lo pienso. No obstante, Nunca, jamás en la vida, pensé acabar un curso así. Es triste terminar de esta manera, y no comer unas pastas que, por cierto tenía preparadas, y sin ver físicamente a la clase. En definitiva, me desconsuela y me apena. Pero, desde hace años, aunque no sea tutor me despido para siempre de mis alumnos de 2º de bachillerato expresando mi agradecimiento por haber formado parte de vuestras vidas. Este año no va a ser menos a pesar del coronavirus. Además,  lo hago escribiendo una despedida, para no dejarme nada.
El curso no ha sido fácil, las matemáticas se nos han atragantado, las pendientes han sido un calvario. Y vosotros, tampoco os habéis dejado la piel, a lo mejor en matemática pero de las de segundo quizás, no lo sé. Pero en el fondo, habéis estado ausentes en el  tema de estudiar y luchar con ahínco por un objetivo.  Yo he intentado provocar vuestras conciencias para que respondieseis, pero algunos ni con esos  estímulos ha cogido el ritmo. Es evidente que no todos entienden la importancia de estudiar y forjar un futuro en algo que te guste y te llene. Estar cualificado para hacer ciertas cosas te abre las puertas de la satisfacción personal y social.
Yo llevo muchos años en este oficio y sé que el curso no es fácil, pero también conozco a los alumnos y muchos quiere coger atajos buscando una salida airosa al bachillerato. Quitando honrosas excepciones, algunos de vosotros no os habéis tomado el curso en serio, y eso a mí me ha desesperado, y me ha dejado perplejo. Con algunas madres o padre lo he hablado y hemos coincidido en lo básico, con otro no. 
En esta vida hay que tener un par de “cojones” o de ovarios para buscar una meta a la que llegar y ser feliz. Necesitamos un proyecto vital para agarrarnos, y sudar la camiseta para llegar a él, con toda la pasión que requiere acercarse de forma optimista al  futuro. No me vale echar la culpa de todo que ha pasado a las circunstancia, que las ha habido y lamentables. Pero hay que asumir responsabilidades, hay que luchar, hay que dejarse la piel para alcanzar unos proyectos vitales, que no son fáciles, no nos engañemos pero que os llenen en lo personal. Olvidaos de la adolescencia y su pavo, y empezar a sembrar el porvenir. Como decía un amigo mío cuando llegamos a la universidad: “empieza nuestra proyección universitaria nos vamos a comer el mundo”. Luego no fue así porque la vida no es como la planificas sino con las vicisitudes que te depara. ¿Y qué?
Sin duda, a mi ningún curso me defrauda, porque todos tienen su encanto, su idiosincrasia, su personalidad, su manera de ser. Siempre os he dicho que sois unos sosos, pero eso no significa que no seáis nobles, buena gente, sensatos y algunos, incluso también unos canelos. Pero para sacudirse esa ingenuidad, hay que estudiar, hincar los codos, dejarse la piel, conocer gente. Siempre lo he dicho y lo mantengo firmemente, más allá de Montes de Cierzo y las Bardenas, hay vida, mucha vida incluso más que en vuestros pueblos en fiestas. Como dicen las abuelas “hay que estudiar para no te den gato por liebre”.
Es verdad, y nunca lo he negado que el estudiar no te hace ser mejor, ni rico, ni más que nadie, pero que no os quepa la menor duda que os da una dimensión en la vida más amplia que sin duda,  ayuda a entender las cosas más complejas con un espíritu crítico.
Para mí, personalmente, me queda la satisfacción de haber conocido a unos alumnos que siempre estarán en mi alma. Los nombres se me olvidaran, pero vuestras forma de ser, de entender el mundo, de quejaos por todo, de buscar escusas, quedaran en los más profundo de mi, como un recuerdo imborrable. No sois ni mejores ni peores que otros alumnos, sois, sencillamente distintos.
De este modo, os recuerdo que hay que tener talento para afrontar el futuro. Hay que ser disciplinado para conseguir asir el futuro. Hay que tener sentido del deber para llegar con tranquilidad al futuro. Hay que ser feliz para gozar del futuro. Cómo diría Víctor Hugo: “el futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”.
Hoy me despido de vosotros con cierta nostalgia, con tristeza. Cada curso que acaba para mi supone un vacío que me dura hasta que me reencuentro con  los  que venga y les preparo para afrontar el nuevo desafío.  No os quepa la menor duda de que he intentado alcanzar grandes metas. He hablado por teléfono infinidad de veces con las madres.  Pido disculpas si no he podido hacer más, pero lejos de mi intención, ha sido no poder salvar este curso. Espero y deseo con todo mi corazón que seáis felices, y lleguéis lejos en vuestros propósitos y cuando esto ocurra no os olvides de este instituto, yo nunca me olvidare de ninguno. Suerte en este nuevo proyecto de vida universitario o de un ciclo superior. Agarraros al futuro pues el presente pronto se convierte en historia.  Y por encima de todo, incluso de los estudios, ser felices.

Francisco Santos Escribano.


Paseando por la Navidad. Cuando la Navidad asoma, la patita por debajo de la puerta y llega con sigilo para traernos paz, amor y solidaridad...